sábado, 2 de noviembre de 2013

El destino está prefijado, "mi palabra, mi acento, no tendrán consecuencia", pero no le importa: "me es lo mismo la muerte que la vida".

Entendemos que A.Storni, aunque goce de los placeres de la vida y su belleza, tiene una visión angustiada de ella. Muy probablemente esta mirada viene provocada cuando su feminidad tropieza con un mundo violento y oscuro, caracterizado por el poder del varón.

Lo mismo: poema de Alfonsina Storni

Estoy entre tus manos porque en ellas mi alma
juega tranquilamente a la vida y la muerte.
No me importas, ventura, que ganarte o perderte
me tiene sin cuidado. Es suprema mi calma.

Me enseñaron los hombres cosas negras, horribles,
y me encogí un momento acosada de miedos.
Después perdí pavura... me he soltado en tus dedos.
Ya conozco la vida y no pido imposibles.

Sólo el cielo es perfecto; esta tierra es mezquina;
andamos y volvemos, volvemos y seguimos;
nos persigue la sombra de quienes perseguimos;
se cae quien va a saltos, tropieza el que camina.

Ya que asi mis manos se cubran de claveles,
y deliciosas músicas encanten mis oídos;
mis labios digan versos; se dobleguen vencidos
los cabellos de rosas y los labios de mieles.

No detendré la Muerte ni torceré la Vida.
Mi palabra, mi acento, no tendrán consecuencia:
por muy alta que sea, será errada mi ciencia;
está bien. Me es lo mismo la muerte que la vida.

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